INFORMACION
Next
Prev
IMG 1508 e1555096736319 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta

Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta

IMG 1508 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 20190402 210343026 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 20190402 210343026 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta

SANTA CLARA, Cuba.- Para hacer la masa de las croquetas Fefa prepara una caldera grande con un poco de aceite en el fondo. Pela y rebana una cabeza de ajo, 2 o bien 3 ajíes, cebolla, si llega a hallar, y le da el toque final con un consumé de pollo en polvo anteriormente disuelto en agua. Encima de la mesa del comedor le da forma a la mezcla de harina de pan y agua hasta que se torna viscosa, lista para agregarle el sofrito de condimentes. Las croquetas de Fefa Vázquez no están hechas con carne, ni queso, ni verduras, saben a pan quemado y se quedan adheridas al cielo de la boca.

Los vecinos, sin embargo, hacen colas todas y cada una de las semanas para abonar a peso cada unidad, para freír 3, como máximo, por comensal en cada residencia, por el hecho de que tienen que estirarlas, por el hecho de que la grasa escasea y “eso es para acompañar, no para disfrutarlo”. Esa y otras noches van a comer croquetas y arroz, pan de la bodega y croquetas, croquetas que llenan estómagos y dan la impresión de saciedad para poder dormir en paz.

El año 2019 transcurre para los cubanos signado por la escasez, por un apetito crónico, por el desespero incesante y la busca descarnada del comestible diario. “Lo malo de esto es que la gente está habituada a resistir”, espeta Fefa, que tiene a su hijo en Estados Unidos y, incluso de esta forma, el dinero que le mandan resulta prácticamente inútil. “La gente tiene temor a que esto sea el comienzo de otro periodo singular, más duro”, queja.

20190208 113455 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta20190208 113455 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1404 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1404 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1335 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1335 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1288 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1288 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1287 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1287 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta

Las tablillas de las tiendas recaudadoras de divisa en Santa Clara, Villa Clara, están vacías desde hace unos meses. Situación afín atraviesan la mayoría de las provincias cubanas, si bien el occidente y el centro de la isla semejan ser las más perjudicadas por la crisis alimenticia. Excepcionalmente, en La Habana, de vez en cuando proveen de cárnicos y aceite los grandes mercados, con una cantidad inversamente proporcional a la superpoblación de la capital cubana.

“Al principio dejaron de vender picadillo, hamburguesas, pollo, aceite, harina de pan. Ahora sí que no hay nada en las neveras. ¿A quién se le ocurre, con el apetito que pasamos, poner un cartel que afirma frambuesas o bien frutos del bosque?”, arguye Fefa, de 72 años, a quien le prohibieron estar de pie mucho rato ni pasear grandes distancias. A pesares de su enfermedad, en la última semana tuvo que recorrer en vano más de 3 mercados en busca de arroz liberado, por el hecho de que las 7 libras asignadas por “la libreta” apenas le alcanzan para comer 15 días.

Ante la evidente falta de este producto en los establecimientos estatales, las autoridades ni tan siquiera se han pronunciado a este respecto o bien ofrecido una explicación contundente en los medios oficiales. Alegan, sin pudor alguno, que se debe a una insólita demanda, propia de los últimos tiempos.

Una de las clientas de Fefa tiene por nombre Odalys. Está divorciada desde hace diez años y vive sola con sus 2 hijos adolescentes. Trabaja para el estado y jamás ha intentado, por temor a fallar, instalarse en ningún negocio por cuenta propia. Su sueldo no excede los 20 CUC mensuales. Hace 3 días que los hijos de Odalys Gómez comparten un huevo en las comidas al lado de un plato de arroz blanco y un plátano de fruta. “Yo le echo, en ocasiones, un tanto de harina de pan, si la consigo, o bien exactamente el mismo arroz, para que medre la tortilla y se vea más grande, igual que hacíamos en el periodo especial”, confiesa. “Si te digo la verdad, todos y cada uno de los días me oculto para comer, me da pena con los muchachos, que me vean comiendo otra cosa diferente”.

A los hijos de Odalys les asignaban leche fluida en días alternos por la libreta de abastecimiento hasta que cumplieron los 7 años, reemplazada entonces por yogurt de soja hasta los 12. Todas las mañanas, los dos adolescentes desayunan únicamente con una taza de café. “El pan hay que guardarlo para cuando retornen, que vienen con mucha hambre”, cuenta . “Trato de buscar lo que sea para hacerles algún jugo, mas tampoco existen muchas frutas en el mercado. Ellos no me han visto, mas cuando entro a la cocina me entran ganas de plañir. En el trabajo no hay quien se concentre, todo el planeta se la pasa pensando en qué va a cocinar cuando lleguen a la casa por la tarde”.

IMG 1283 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1283 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1282 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1282 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1284 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1284 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
IMG 1286 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croquetaIMG 1286 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta
20190208 113836 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta20190208 113836 800x800 - Hambre en Cuba: Un pueblo que vive de la croqueta

En el último mes, en ciertas tiendas de Santa Clara, han sacado a la venta pequeñas bolsas que poseen 6 o bien 7 muslos de pollo, cuyo valor depende del peso establecido por kilos, y solo está tolerado vender 2 de estas unidades por persona. “Cuando la gente se entera viene corriendo para acá”, relata una de las tenderas del mercado El Encanto de esta urbe.

“La mayoría de las veces la cola da la vuelta a la esquina. Cuando se termina, la cogen con nosotras las vendedoras, que no tenemos la culpa de nada. Yo le aviso a todo el que pueda, de que lo sacaremos, para que hagan la cola desde temprano y no se embarquen. Lo mismo pasa con el aceite. Cuando comenzó la crisis se llevaron hasta los galones grandes que hacía meses no se vendían y cogían polvo en el almacén. Aquí las cosas las sacan por buchitos. Me toca todos y cada uno de los días padecer las caras de decepción de bastante gente cuando se aproximan a los refrigeradores”.

A raíz de la desaparición repentina de los productos cárnicos, los cuentapropistas asimismo han dejado de fabricar embutidos, por el hecho de que no hallan, “ni por la izquierda”, la materia prima para los jamones y chorizos prensados. A la sazón, los dueños de restoranes particulares han tenido que subir los costes de la mayoría de los platos que incluyan cerdo, pollo o bien espinazo ahumado.

La última vez que Odalys fue al mercado dominical no pudo lograr unas patas de cerdo para echarle a los frijoles. “Allí hay que caminar rápido”, se lamenta. “Lo único que sacan por el estado son vísceras, orejas, cabezas y patas. De la cabeza se saca alguna carne, mas es larguísima la cola y se forman tremendas broncas”.

Otra de las salidas frente al reiterado restante de productos cárnicos resulta la cadena Pescavilla. Desde horas tempranas de la mañana una multitud rodea el perímetro de estos puntos de ventas para observar la llegada del camión que los provee. Sin embargo, en reiteradas ocasiones, solo consiguen lograr los bultos de croquetas de 5 pesos. Esa noche, como otras tantas, volverán a comer croquetas, croquetas y arroz, pan de la bodega y croquetas, croquetas que llenan estómagos y dan la impresión de saciedad para poder dormir en paz.

[Total:0    Promedio:0/5]
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

LO MAS NUEVO